La plaza de armas Reina Sofía del cuartel de El Rey, en El Pardo, fue el escenario donde se celebró el acto solemne. Los actores principales, un centenar de veteranos guardias reales de promociones históricas que se reencontraron con su unidad para reafirmar su compromiso de servicio a España y a la Corona. La fecha de la puesta en escena, el viernes 18 de septiembre.
El coronel jefe, Luis Alfonso Choya, presidió el acto. Desde las tribunas, un gran número de familiares y compañeros de los veteranos que volvieron a besar la enseña nacional fue testigo de la renovación del juramento. En la misma plaza de armas, una formación de tropas a pie, a caballo y motorizadas de todas las unidades de la Guardia Real hizo posible la solemnidad que caracteriza a este tipo de actos militares.

Una ex guardia real besa la bandera de la unidad
Tras la incorporación de la bandera a la formación y la revista del coronel jefe, se llevó a cabo una imposición de condecoraciones al personal de la unidad que se había hecho acreedor en el último año. Sin solución de continuidad, varios guardias reales que por diferentes motivos han finalizado su tiempo de servicio se despidieron de la enseña de la Guardia Real. Después, llegó el turno de los protagonistas del día, los veteranos. Una promoción de la Compañía Monteros de Espinosa del año 1976, otra de la Escuadrilla Plus Ultra de 1986 y cuatro promociones del año 2001 de diferentes ejércitos y unidades renovaron su juramento con la bandera. Simbolizaron, con este acto, su compromiso de continuar al servicio de España y de la Corona, independientemente del papel actual que desempeñan en la sociedad.
Poco después, el coronel jefe dirigió una alocución a los presentes. Al inicio de sus palabras presentó a la recién constituida Hermandad de Veteranos: «Es una asociación que nace con la voluntad de mantener vivos los vínculos que durante tantos años unieron a sus miembros con esta unidad», destacó. Continuó dando las gracias a las promociones que, desde los acotados, celebraban los 50, 40 o 25 años de su nombramiento como soldados del rey. En especial, por sus servicios y por haber contribuido a hacer de la Guardia Real lo que es hoy.
Los tiempos cambian, pero los principios permanecen
En otro momento de la alocución, recordó a los guardias reales en activo y a todos los veteranos que «los tiempos cambian, las circunstancias cambian y también cambian las formas de prestar el servicio. Pero los principios permanecen. Y gracias a esos principios sabemos que vestir el uniforme no es un privilegio, sino una responsabilidad». Finalizó, manifestando el propósito de seguir compartiendo aquello que une a todos los componentes de la Guardia Real: la lealtad a la Corona, el amor a España y el orgullo de pertenencia a la unidad.

Un veterano guardia real renueva su juramento con la bandera nacional
Después se llevó a cabo el homenaje a los que dieron su vida por España. Con los guiones y banderines rindiendo honores, se depositó la corona de laurel a los pies del monolito mientras la Unidad de Música interpretaba La muerte no es el final. Una salva de fusilería y el toque de oración, seguidos del canto del himno de la unidad y el recitado del mandato de Nuestro honor del ideario cerraron el acto central del Día de los Veteranos.
Por último, tuvo lugar el desfile de la fuerza ante la autoridad y los presentes. Las promociones de veteranos que tomaron parte en la marcha volvieron a sentirse, con la emoción contenida, guardias reales al servicio de la Corona y de España.




